Preparar oposiciones 3: Organización del trabajo

Saber organizar el trabajo es fundamental para preparar cualquier oposición.

Organizar el trabajo para la oposición
Organiza el trabajo para triunfar en la oposición

Continuamos con otro apartado de la Guía de Técnicas de Preparación de Oposiciones.

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ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO

Ser organizado es la mejor virtud del opositor, y planificar su preparación, la mejor estrategia de éxito. Por tanto, debes elaborar una estrategia para aprobar tu oposición.

Suponemos que estás muy bien informado sobre las características de la oposición que has decidido preparar. Si aún tienes alguna duda, deberás resolverla, porque una información completa, clara y precisa sobre ella, es fundamental. Sólo así podrás comenzar a organizar tu trabajo para los próximos meses.

Se suele decir que los estudiantes no tienen una buena metodología de estudio, y que su error más común es la falta de planificación y, particularmente, el ir dejando trabajo para las vísperas del examen. Así no se aprueba una oposición.

Tampoco debes culpar al factor suerte, ya que, como mucho, podría tener la culpa en una de las pruebas, pero no en todas las de la oposición.

Debes, pues, huir tanto de la improvisación como de la anarquía.  En efecto, debes distribuir el tiempo total de preparación entre todo el temario.

Pero, lo más importante: cumple tu propio programa. Para ello, debes hacer un programa de trabajo, que puedes contrastar con tus preparadores para graduar el esfuerzo y terminar dominando los ejercicios a los que te vas a enfrentar.

Una vez aclaradas las dudas, te sugiero que prepares un cuadro sinóptico de la oposición, para que te hagas una idea más realista y ajustada de todo su contenido. El cuadro deberá incluir las distintas pruebas, los temarios y su dificultad, las caraterísticas de los exámenes, su duración, etc. Y lo más importante:

El cuadro sinóptico debe incluir una estimación del tiempo necesario para preparar adecuadamente las distintas pruebas.

No dudes en preguntar a tus preparadores cualquier duda que te surja a la hora de completar este cuadro.

Una vez realizado el estudio del tiempo necesario para dominar todo el temario, te debes preguntar:

  • ¿Tengo horas suficientes para preparar la oposición que he elegido?
  • ¿Cuánto tiempo me debe llevar?

El tiempo dedicado a cada tema dependerá en parte del conocimiento previo que tengas de la materia.

No debes olvidar al considerar el tiempo, que según va avanzando en el temario, tienes que repasar lo anterior. Una buena forma de hacerlo es mediante test. Consigue un buen libro de test sobre el temario de tu oposición. Evidentemente, al comienzo de la preparación tiene más peso el aprendizaje de temas nuevos que el repaso, pero, conforme vas avanzando en el temario, la balanza se va inclinando hacia  el lado del repaso.

Debes tratar de hacer simulacros de examen y controles periódicos. Es conveniente hacerlos con periodicidad mensual y de todas las materias, ya que de ellos podrás sacar conclusiones para mejorar tu preparación: dedicar más tiempo a cierta materia, acelerar el ritmo en tal otra, etc. Al mismo tiempo, debes compararte con tus compañeros de preparación, porque no se trata de aprobar un examen sino de hacerlo mejor que los demás. En eso consiste una oposición.

Una vez analizado el tiempo que necesitas para dominar las distintas pruebas, no olvides que lo que otros han podido hacer, tú también podrás conseguirlo con constancia.

De todos modos, a la hora de hacer tu programación del estudio, debes tener en cuenta que ésta debe ser:

  • Realista. Si no, no podrás cumplirla. Cuenta el tiempo diario de que dispone. Resta el dedicado a acudir a clase más los desplazamientos.
  • Flexible. Inevitablemente, a lo largo de la preparación van a surgir hechos y acontecimientos imprevistos que van a obligarte a perder tiempo. Por tanto, tendrás que recuperarlo. Mi consejo es que realices los ajustes dentro del mismo mes en que se producen; es decir, que, al finalizar cada mes debes haber cumplido el programa correspondiente en su totalidad. Si no lo haces así, irás posponiendo temas del primer mes al segundo, de éste al tercero… y, al final, no llegarás a tiempo.
  • Revisable. Aunque hayas procurado hacer un programa realista, quizá surjan circunstancias que te inviten a rehacerlo: por demasiado ambicioso, por excesivamente laxo, porque cambia su situación profesional o familiar, porque cambian las fechas de examen…
  • Personalizada. Cada opositor debe hacer su propio plan. Ten en cuenta, en primer lugar, tu disponibilidad horaria y, en segundo, tu capacidad. Ni todos los opositores disponen del mismo número de horas diarias para el estudio, ni todos tienen la misma capacidad de aprendizaje. Por tanto, cada uno debe hacerse su plan personalizado de preparación, con el asesoramiento permanente de sus preparadores.
  • Escrita. Para que te comprometa más. Para que no se te olvide. Para que, en todo momento, puedas confirmar si vas cumpliendo lo previsto.
  • Equilibrada. En un doble sentido: en el reparto del tiempo por materias y en la relación entre estudio y repaso. A cada materia debes dedicarle el tiempo que necesites; nadie mejor que tú sabe cuál es su grado de conocimiento de esta o aquella materia, de tal o de cual tema… Lo cierto es que la programación debe conseguir que, a la hora del examen, lleves suficientemente preparadas todas las materias, con independencia del tiempo que hayas dedicado a cada una.

Por otro lado, la proporción entre repasar y estudiar debe ser la adecuada para que no se te vaya olvidando lo anterior a medida que vas aprendiendo temas nuevos. Eso quiere decir que tendrás que dedicar cada vez más tiempo al repaso porque tendrás más temas para repasar, que para estudiar.

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